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La Azohía es una localidad pesquera y turística situada en Cartagena, y perteneciente a la diputación de Perín. La población cartagenera de La Azohía se levantó mirando al mar en la espléndida bahía que cierra Cabo Tiñoso. Como población costera, desde el siglo XVI acoge como lugar estratégico para la defensa la Torre de Santa Elena. Esta zona de la Costa Cálida, poco poblada, ha permanecido prácticamente aislada, sobre todo por pertenecer al ámbito militar, en donde la gran mayoría de su población era el personal destinado en la zona de vigías y acuartelamientos, o familiares de estos, y un pequeño grupo de civiles residentes que estaban especializados en las faenas rurales, pastoreo y pesca.

¿Qué visitar?

Torre de Santa Elena

Tras la reconquista del reino de Murcia, fue lugar de defensa ante incursiones de piratas berberiscos procedente de las costas de Argel y Turquía. En el siglo XVI se construyó una serie de defensas para alertar a las poblaciones de las costas murcianas, entre las que destaca la Torre de Santa Elena, también conocida como Torre de La Azohía.

Elevada sobre un cerro en La Azohía, en uno de los extremos del Golfo de Mazarrón, la Torre de Santa Elena es un vestigio como pocos de la estrategia defensiva costera en el territorio.

Declarada Monumento Histórico Artístico, data aproximadamente de los Siglos XV y XVI. La Torre, de planta hexagonal que se restauró en los años 90, está a casi 100 metros sobre el nivel del mar donde contempla toda la bahía desde su terraza abierta.

Tiene tres plantas. En la primera se podía recoger el agua del aljibe, cuando la población se concentraba en la torre en momentos de invasión. En los días claros, desde la Torre de Santa Elena se puede ver incluso el Cabo de Gata de Granada. Hoy ha dejado de cumplir su función defensiva y ya no avisa de los peligros que se aproximan, pero es un mirador de lujo con vistas al Norte de África.

Playas de la Azohía

La historia de playas de La Azohía cuenta que eran usadas por pastores y pescadores, que habitaban en la zona, y también zona de cobijo a embarcaciones, en su seno y en sus pequeñas calas.

Estas playas cercanas a las baterías de Costa de Cabo Tiñoso conservan aún la mejor tradición marinera del Mediterráneo. Son una serie de múltiples playas y pequeñas calas con gran calidad de sus aguas, algunas de difícil acceso, de roca, piedras, o arena, que bañan su litoral, hasta llegar al pueblo, y más allá, hasta llegar al mismo Cabo Tiñoso.

Junto al puerto y en primera línea de playa, se pueden apreciar uno de los más bellos atardeceres de la Región, con el sol ocultándose por el horizonte del mar.

¿Qué hacer?

Es una zona tradicional de pesca, con caña en sus playas, o litoral, practicando la pesca desde embarcaciones. Todavía se practica en este enclave la técnica pesquera de la almadraba, un sistema tradicional de pesca de atún.

También se puede dar un paseo por su muelle, se pueden hacer rutas de senderismo por sus parajes naturales, practicar deportes acuáticos como el buceo, el esnórquel o kayak en sus preciosas playas, o disfrutar de un baño en sus excelentes aguas o en una cercana cueva submarina, la Cueva del Agua (Isla Plana).

¿Qué comer?

Este encantador lugar ofrece restaurantes para degustar las delicias marinas del lugar, con preciosas decoraciones marítimas y excelentes vistas al mar. Se suele asociar la gastronomía cartagenera, de una manera especial, a los guisos de pescado, como principal protagonista el caldero, un guiso de pescadores cuyo origen se debe al uso que estos hacían de las piezas y sobras de pescado que no podían vender en las lonjas, por ser piezas con demasiadas espinadas o poco apreciadas. El pescado consumido era el que provenía de los barcos que descargaban en la Azohía.

Pero además, se puede disfrutar de platos extendidos por toda la Región de Murcia tan típicos como los michirones, el arroz y conejo, el conejo al ajo cabañil, el frito de verano o las migas con higos, uvas o sandía.

Los postres tradicionales más consumidos son el arroz con leche y los buñuelos con chocolate.

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