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Todo lo que estamos viviendo y hemos vivido con el tema del confinamiento y la “nueva” normalidad claramente ha influido en el desarrollo de diferentes problemas y/o trastornos, aunque hemos incorporado ciertos términos psicológicos en nuestro lenguaje cotidiano sin saber realmente su significado ni la gravedad o el malestar que les acompañan, como por ejemplo, cuando hacemos referencia a que alguien podría ser ‘bipolar’ o ‘hiperactivo’, quitando importancia a estos trastornos. Es cierto que algunas personas han desarrollado un Trastorno Obsesivo Compulsivo o TOC, pero también que han desarrollado ciertas manías que no dejan de ser eso, solo manías. También es cierto que, al igual que todas las manías no son TOC hay conductas que si llegan a ser un TOC y que están tan aceptadas socialmente que no se tienen en cuenta como tal.

Esto no solo ha ocurrido ahora y solo con el TOC, que es el tema central de este artículo, sino que también ha ocurrido con otros trastornos como el TDAH, poniendo en el mismo nivel a niños/as simplemente nerviosos/as con los que si sufren este trastorno de verdad.

Además, en los últimos tiempos se han hecho visibles muchos trastornos a través de la televisión, las series y el cine, algo que puede llegar a ser positivo y ser una buena fuente de información, pero que también puede llevarnos a tener una idea equivocada sobre ciertos problemas. Por eso es importante aclarar ciertas diferencias para que seamos más conscientes de los términos que utilizamos y cómo los utilizamos y, en este caso, nos centraremos en las diferencias entre las “pequeñas” manías y lo que puede llegar a ser un problema muy grave.

Las grandes diferencias entre las manías y un TOC son la frecuencia de las conductas, cómo influyen en nuestra vida y la capacidad de control que tengamos sobre ellas.

Las personas con TOC utilizan ciertas conductas o compulsiones, aun teniendo conciencia de que pueden ser exageradas, con el fin de hacer frente a diferentes pensamientos o imágenes que invaden su mente, que no son deseadas y que provocan mucho malestar y miedo. Por tanto, el objetivo de esas conductas es disminuir el malestar y el miedo o evitar ciertas situaciones negativas que creen que pueden ocurrir si no realizan esas conductas.

Además, las compulsiones ocupan mucho tiempo en la vida de la persona, causan malestar e influyen de manera negativa en su vida diaria.

Una persona con manías será capaz de controlar su conducta y de no sentir un malestar grave si no la realiza, sin embargo, una persona con TOC sentirá el impulso incontrolable de realizarla para intentar mitigar sus obsesiones.

Es importante conocer el significado de los términos que utilizamos para poder utilizarlos con sentido y no quitar importancia a problemas y trastornos que suponen malestar y sufrimiento para muchas personas.

Visita nuestra sección de PSICOLOGÍA para más.

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