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Todos nos proponemos nuevos cambios y nuevas metas cuando empezamos el año. Al principio tenemos las ideas muy claras y también que vamos a cumplir cada cosa que nos hemos propuesto. Pero, conforme van pasando los días y las semanas esos propósitos van perdiendo fuerza y la motivación para llevarlos a cabo también.

¿Por qué sucede esto? Muchas veces no calculamos bien nuestra disponibilidad real o nuestras capacidades reales, por lo que al final terminamos planteándonos metas autoexigentes y poco realistas. Otras veces nos ponemos objetivos que no son nuestros, simplemente los elegimos porque se supone que los debemos hacer, esto hace que pierdan atractivo rápidamente. En otras ocasiones nos paraliza el miedo al cambio, y preferimos quedarnos en nuestra zona de confort aplazando las tareas de manera continua.

¿Cómo puedo hacer para poder llevar a cabo lo que me propongo?Los siguientes pasos te ayudarán en el trayecto hacia tus objetivos:

  • Céntrate en lo que realmente es importante y valioso para ti y proponte hacerlo por ti, la motivación interna será lo que más te ayudará.
  • Proponte objetivos cuya consecución dependa totalmente o en gran parte de ti.
  • Sé realista y escoge propósitos que realmente puedas cumplir teniendo en cuenta tus capacidades y tus limitaciones.
  • Para realizar nuevos propósitos quizás tengamos que dejar de realizar otras actividades, tendremos que sopesar si estamos dispuestos a ello.
  • Especifica tus objetivos, no es lo mismo plantearnos “quiero perder peso” a plantearnos “quiero perder 5 kilos”. La segunda forma es mucho más clara, especifica, objetiva y medible.
  • Divide la meta final en diferentes mini-objetivos que te hagan ser consciente de los logros que vas consiguiendo.
  • Crea un plan de acción con las actividades que te van a ir guiando.
  • Haz autoevaluaciones periódicas para observar de manera realista los avances o las áreas que debes reforzar.
  • Ten en cuenta los logros que vas consiguiendo, los retrocesos son normales en todos los procesos y si solamente nos centramos en ellos la motivación se ira y abandonaremos.
  • Es más que probable que aparezcan situaciones o problemas que haga tambalear el plan que teníamos. Cuando esto suceda es momento de ser flexibles, adaptar nuestro plan, ver cuál o cuáles son los problemas que nos están afectando y buscar las maneras de solucionarlos.
  • No nos agarremos al “todo o nada”, que durante un periodo de tiempo no puedas dar pasos hacia tu objetivo no quiere decir que este todo perdido.

Por tanto, mejor centrarnos en pocos objetivos pero alcanzables.

Además, no tenemos que esperar a unas fechas concretas para realizar cambios que nos hagan sentir mejor, cualquier día del año es bueno.

Nisara Psicología

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